Graffiti Planet
Ket (compilador)
Año: 2007
Idioma: Inglés
SINOPSIS DE LA EDITORIAL
Graffiti Planet muestra simplemente los mejores graffitis de todo el mundo, recogidos por Ket, un veterano de la escena del graffiti de Nueva York. Presenta una gran cantidad de artistas internacionales, entre ellos: Atome de Australia, Bansky del Reino Unido, Smart de Italia, Ghost de Nueva York, Lazoo de Francia, Os Gemeous de Brasil y Zekis de Chile.
Ket es un escritor, editor, artista y un experto en street art y graffiti.
OPINIÓN
Estamos ante otro fotolibro que, en su sencillez, nos trata de ofrecer un retrato variado del panorama mundial del graffiti y el street art, a ojos de su autor. La calidad de las producción y de las imágenes y su cuidada selección son incuestionables y constituyen un popurri visual muy agradable de contemplar. Cada imagen se acompaña con el dato de autoría de la pieza, de la foto (se entiende que cuando no se indica, el autor es Ket) y localidad. Es una pena no indicar la fecha de la pieza.
Este libro se configura como un alegato contra las políticas antigraffiti y, en especial, contra su criminalización. El propio Ket tuvo que pasar por la cárcel a causa de su actividad grafitera. Es bueno recordar que aún en la primera década del siglo XXI se luchaba por su despenalización. El motivo de la portada (una pieza de Banky) no está elegido al azar. Refleja el rechazo a la dinámica obsesiva de invisibilización y criminalización de las intervenciones urbanas espontáneas.
Ket empezó como fotógrafo de graffiti en su adolescencia, luego ,con 17 años, se embarcó activamente en la práctica del graffiti en el metro neoyorquino. Más tarde pintó en varios países europeos (Alemania, Suiza, Francia, Suecia, Dinamarca...). Sus registros comenzaron con las producciones de su Brooklyn natal y ha publicado fotografías en periódicos o revistas como Rolling Stone, The New York Times Magazine, The Source, The Sunday Telegraph, etc.
Finalmente, dado el formato chico y ligero que tiene, podemos considerarlo uno de esos libros que funcionan muy bien como libro de regalo. Creo que así fue cómo llegó a mis manos, en algún cumpleaños feliz. Sencillo, lindo, recreativo, ligero también de contenido y nada engorroso de llevar encima, a nadie le puede molestar tenerlo en sus estanterías. No es un imprescindible pero habla de un modo de hacer libros que se llevaba mucho en la primera década de los dos mil y que logró abrir hueco en las librerías y grandes cadenas a una nueva sección «libros de graffiti y street art».
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